Ayer fui a Miño a celebrar el cumpleaños de mi tío con el resto de mi familia. Comimos marisco y churrasco, eché una siesta, leí el periódico y fui a la playa.
Cuando llevaba un rato nadando a lo largo de la orilla me paré para hablar con mi primo, que no se quería meter en el agua. Entonces un pez se acerco a mi bañador, me tocó con la boca y se alejó. Hizo lo mismo varias veces. Llamé a mi primo para que viera el pez, pero no se quería meter en el agua; así que puse las manos al rededor del pez que, en vez de escaparse, se quedó quieto mientras lo remolcaba hasta la orilla.
Allí se lo enseñé a mi primo: era delgado y alargado, brillaba como el aceite de oliva y hacía ya un rato que no paraba de bailar entre mis manos intentando escapar. Cuando hube acabado de enseñárselo, abrí las manos y nadó hacia el fondo del agua y luego más allá hasta el mar.
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hijo me as imbentado una historia un poco chunga es una hitoria como tus invemtos nos tante me gustan mucho un beswo muy fuerte tu madre
ReplyDeleteMamá, la historia no me la inventé!! Pasó de verdad, puedes preguntarle a David!
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